domingo, 23 de agosto de 2015

(IX) EL ERMITAÑO Y ELM: del agobio a la sensata responsabilidad

   


   El Ermitaño y Elm son dos elementos que a simple vista pueden sonar muy poco relacionados. Por un lado tenemos al anciano sabio que rumbo a una montaña se dirige a conocerse a sí mismo, ¿o guía a otros a ese destino? Mientras que por el otro, tenemos una flor de Bach que, desde una perspectiva terapéutica, cura principalmente el agobio producido por el exceso de responsabilidad a causa de querer ser siempre un ejemplo para todos. ¿Qué relación podrían tener estos dos elementos en un mismo aspecto? Veámoslos a profundidad…
   Si el Ermitaño era el viejo sabio que nos encontrábamos en el camino, que nos guiaba y nos enseñaba muchos secretos de la vida, representa también un camino hacia nosotros mismos, es decir, un viaje a las profundidades de nuestro ser que nos conduce a conocernos más, causando así, que muchas ideas o actitudes se modifiquen en nuestro ser (el significado oficial del Ermitaño). Sin embargo, cuando hablamos de esta carta, dijimos que el Ermitaño no sólo era una especie de guía interior o exterior que teníamos nosotros para ser educados, sino que igualmente, nosotros podíamos ser ese guía –ese Ermitaño– que conducía a los demás; no es de extrañarnos que en una lectura de Tarot muchas veces el Ermitaño no nos esté hablando de introspección, silencio, conocimiento o incluso tristeza en nosotros, sino nos puede estar diciéndonos de nuestra propia capacidad para guiar a los demás mediante nuestras cualidades que nos brinda este naipe. En este caso, es cuando entra la Flor Elm, porque para ser guía se necesita trabajo, entusiasmo y sobre todo responsabilidad con quienes nos requieren. Elm es una flor que brinda las cualidades de liderazgo que nos entrega el Ermitaño, pero lo hace sin sentirnos abrumados ni tampoco teniendo esa ciega necesidad de ser perfectos y ser siempre un ejemplo para los demás; podemos equivocarnos, sí, estamos en todos nuestros derecho, podemos cansarnos, también, porque somos personas. Elm ayuda a tener las cualidades de guía y líder que el Ermitaño nos brinda, pero sin sentirnos abrumados por esa responsabilidad.
  

   En resumen, recetaremos Elm cada vez que nos aparece el Ermitaño en posición normal, siempre y cuando nos indique que estamos en el camino de guiar a otros (la principal diferencia respecto a otras flores del Ermitaño), pues esta flor es sumamente importante cuando hemos asumido el reto de nosotros tomar nuestro bastón y nuestra linterna para ser el guía de otros en su proceso de introspección y aprendizaje. El Ermitaño nos dará las capacidades de liderazgo, enseñanza y conocimiento, Elm permitirá que estas cualidades de trabajo no nos abrumen o nos terminen cansando. 

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